Pedro García Cabrera - juliettaschool
viernes, 30 de mayo de 2014

Pedro García Cabrera, el poeta de la isla de la Gomera.

Poema: Mestisay y Serrat


En su época las fronteras del arte internacional, la censura y la destrucción de la actividad creativa eran el día a día. La peor bao en el cuerpo es que te prohiban el saber.

Las ideas que pueden surgir de ti, sin poder ser compartidas con el mundo ni recibir la retroalimentación de otros pensadores que ilustren tus vivencias. Cuando tu mente nació con las conexiones neuronales más necesitadas del ser, las del poeta.

Los poetas miran y sienten la realidad de la vida sin normas ni obligaciones que sirvan de instrumentos a las tempestades de los espíritus malignos que quieren encabezar las listas de las injusticia. Su arte es mitigado por ello.

Todavía hay hombres y mujeres que nacieron en la edad del amor al poema y si tienes la templanza y la mirada en sus almas. Al cruzar una mirada te brindarán el saber de su poemario. Aunque jamás te hayan visto en su vida, porque la vida las mece adaptándolas a cada época con la fortaleza de la palabra bien hilvanada. El poeta existe y vive en el sentir, en la sensibilidad y en la brutalidad.


Piloto de mi muerte 


Cuando el hielo le gane la partida 




a la hoguera en que ardo, 

cuando ya sea mito mi existencia, 

enterradme en los bordes de la mar, 

donde sigan las olas defendiendo 

la libertad que siempre ha fecundado 
la isla de mi cuerpo, 
el timón nunca roto 
que dio rumbo a mis pasos 
y me llenó las venas de horizontes. 
Vida tendré mientras mi sueño viva 
y su rumor levante mi palabra 
desde los pies del agua sin fronteras 
hasta las sienes de la eternidad. 

Todavía se puede observar como los guanches escogieron la montaña del sol para el cultivo y la ganadería y la montaña de la sombra para venerar la despedida del pueblo.

Todavía se pude observar como los canarios de otra época construyeron sus hogares a la vera del agua para vivir cerca del cielo y del cultivo. Respetando las malas formas de la naturaleza y los puntos negativos.

Todavía se puede observar como el hielo le ganó la partida a la templanza de mil doscientos años atrás de respeto y convivencia con la naturaleza. Sólo hay que mirar qué montaña escogió el hombre y que montaña escogió el poder.

La poesía hoy más que nunca nos es mortal de necesidad.

                                                                       "GOMERA"

   A cara o cruz he lanzado
a la mar una moneda;
salió cuna y nací yo:
cuna o concha es La Gomera.
Súbete al roque más alto,
silba con todas tus fuerzas
hacia atrás, hacia la infancia,
a ver si el eco recuerda
las bordadas camisillas
que abrigaron mi inocencia.
Sílbame más, mucho más,
que oiga las primeras letras
del alba silabeando
los renglones de mis venas.
Silba, silba sin cesar,
y tráeme la escopeta,
los caballitos de caña
con sus bridas y cernejas,
el croar de los barrancos
y las palmas guaraperas.
Silba, silba sin descanso,
hasta llamar a la puerta
de los que en lucha cayeron
con la rebeldía a cuestas.
Sílbame el Garajonay,
que va siempre sin pareja
bailando el santodomingo
camino de las estrellas.
Sílbame el ritmo de fuego
con que danzan tus hogueras
dando a la noche madura
la juventud de doncella.
Sílbame el faro sus luces,
los alfileres que vuelan
a hundirse en el aceríco
redondo de las tinieblas.
Sílbame la sal y el agua,
sílbame el pan y las penas,
y la libertad que amamos
sílbala a diestra y siniestra.
Cierto que no morirás,
mas si algún día murieras
entra en el cielo silbando
y silbando pide cuentas
de por qué te condenaron
a soledades perpetuas.
Y ahora silba más hondo,
silba más alto y sin tregua,
silba una paloma blanca
que dé la vuelta a la tierra.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Seguimiento